National Institute for Health and Care Excellence
(2018). Post-traumatic stress disorder. NICE Guideline NG116.
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EMDR e IFS trabajan el trauma de formas diferentes, pero con un mismo objetivo: que lo vivido deje de seguir activándose en tu presente.
Comprender lo que te ocurrió no siempre consigue que tu cuerpo deje de reaccionar como si el peligro siguiera presente.
Puedes saber que ahora estás a salvo y, aun así, sentirte en alerta, bloquearte ante determinadas situaciones o reaccionar con una intensidad que no comprendes. También puede ocurrir que evites pensar en lo sucedido, pero notes que sigue influyendo en tus relaciones, en tu autoestima o en la forma en la que afrontas el día a día.
EMDR e IFS son dos enfoques que se utilizan en el trabajo terapéutico con el trauma. No hacen lo mismo ni siguen el mismo proceso, pero ambos pueden ayudar a que las experiencias del pasado dejen de condicionar el presente con tanta fuerza.
EMDR trabaja especialmente con el reprocesamiento de recuerdos y experiencias que continúan generando malestar. IFS ayuda a comprender y acompañar las distintas partes internas que aparecieron para protegerte.
Cuando una experiencia resulta demasiado intensa, prolongada o difícil de afrontar, puede dejar huellas que no se expresan únicamente mediante recuerdos.
El trauma puede verse como:
Por eso puedes comprender racionalmente lo que ocurrió y seguir sintiendo que algo dentro de ti no ha terminado de procesarlo.
El trabajo terapéutico con enfoque en trauma ayuda a que la vivencia que lo originó pueda integrarse sin activar constantemente las mismas respuestas de alarma.
EMDR son las siglas de Eye Movement Desensitization and Reprocessing, traducido como desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares.
Es un enfoque estructurado que trabaja con los recuerdos, las emociones, las creencias y las sensaciones corporales asociadas a experiencias perturbadoras.
Durante algunas fases se utiliza estimulación bilateral. Esta puede realizarse mediante movimientos oculares, sonidos alternos o pequeños toques a ambos lados del cuerpo.
La estimulación bilateral no es el tratamiento completo. EMDR incluye distintas fases: conocimiento de la historia, preparación, identificación de las experiencias que se van a trabajar, reprocesamiento, cierre y revisión.
Un recuerdo traumático puede seguir activándose como si perteneciera al presente.
Una situación actual puede despertar una imagen, una sensación física o una creencia como:
Durante el trabajo con EMDR, la persona mantiene brevemente la atención en algunos elementos del recuerdo mientras sigue las indicaciones de la terapeuta.
El objetivo es que esa experiencia pueda conectarse con información más adaptativa. El recuerdo continúa existiendo, pero puede perder intensidad y dejar de generar la misma respuesta automática.
No necesariamente. En EMDR se trabaja con elementos concretos de la experiencia, pero no siempre es necesario relatar en voz alta todo lo que ocurrió ni describir cada detalle.
La terapeuta puede ayudarte a identificar la imagen, la emoción, la creencia o la sensación corporal relevante sin obligarte a hacer un relato completo.
Además, no se empieza directamente por los recuerdos más difíciles. Antes conviene valorar la estabilidad emocional, los recursos de regulación y la capacidad de mantenerte conectada con el presente.
Sí, EMDR puede adaptarse a terapia online.
La estimulación bilateral puede realizarse mediante movimientos guiados en la pantalla, sonidos alternos o estimulación autoadministrada. La forma concreta se adapta a cada persona y al momento del proceso.
Eso sí, para hacer este trabajo terapéutico online conviene contar con:
No todas las personas tienen que comenzar directamente con el reprocesamiento. En algunos casos, las primeras sesiones se dedican a crear recursos, identificar señales de activación y ampliar la sensación de seguridad.
Puedes conocer con más detalle cómo trabajamos la terapia EMDR online.
IFS son las siglas de Internal Family Systems o Sistemas de la Familia Interna.
Este enfoque entiende que dentro de una misma persona pueden coexistir distintas partes con emociones, necesidades y formas de actuar diferentes.
Por ejemplo:
IFS no interpreta estas contradicciones como una señal de que algo está mal en ti. Parte de que muchas respuestas surgieron para ayudarte a sobrevivir, adaptarte o protegerte.
Algunas partes intentan evitar que el dolor vuelva a aparecer. Pueden hacerlo mediante:
Estas respuestas pueden generar problemas en el presente, pero a menudo tuvieron una función protectora.
IFS no busca eliminar esas partes, sino entender qué intentan proteger y ayudarlas a abandonar funciones que ya no necesitan sostener con tanta intensidad.
IFS utiliza el término Self para describir un estado interno desde el que es posible acercarse a las distintas partes con curiosidad, calma y compasión.
En lugar de pensar: “Soy débil porque sigo teniendo miedo”, puede empezar a aparecer una mirada diferente: “Hay una parte de mí que sigue sintiendo miedo y necesita comprender que ahora está a salvo”.
Este cambio no niega lo que sientes. Permite observarlo sin quedar completamente absorbida por ello.
El trabajo se realiza sin forzar a las partes protectoras ni acceder demasiado rápido a las experiencias dolorosas. Primero se busca comprender qué temen que ocurra y qué necesitarían para confiar en el proceso.
Puedes ampliar la explicación del modelo en nuestra página de terapia IFS online.
Esta tabla ayuda a entender el punto de partida de cada enfoque, pero no resume por completo cómo se desarrolla una terapia. Entendemos la terapia desde el enfoque integrador, así que el proceso siempre se adapta a la historia, las necesidades y el momento de cada persona.
Sí, siempre que la profesional tenga formación para trabajar con ambos modelos y exista una lógica terapéutica clara.
IFS puede ayudar a reconocer qué parte teme acercarse a un recuerdo, cuál intenta mantener el control o qué necesita el sistema interno antes de avanzar.
EMDR, por su lado, puede utilizarse para trabajar experiencias concretas que continúan generando malestar. Durante ese proceso también pueden aparecer respuestas internas de miedo, rechazo o necesidad de detenerse. Una mirada basada en partes permite escucharlas y comprender su función, en lugar de intentar atravesarlas a la fuerza.
Integrar EMDR e IFS no significa aplicar ambas herramientas en todas las sesiones. Puede utilizarse un enfoque como base, incorporar elementos del otro o adaptar el trabajo según lo que vaya apareciendo.
No existe una técnica adecuada para todo el mundo ni una elección que pueda hacerse únicamente a partir del nombre del problema.
Para decidir cómo abordar el trauma conviene valorar:
Puede haber momentos en los que resulte útil trabajar con un recuerdo concreto. En otros, será necesario comprender primero las respuestas protectoras, fortalecer la regulación o construir una mayor sensación de seguridad.
EMDR cuenta con una investigación amplia en el tratamiento del estrés postraumático. IFS dispone de una investigación más reciente y todavía en desarrollo. Esta diferencia describe el recorrido científico de cada modelo, pero no los convierte en propuestas enfrentadas ni determina por sí sola cómo debe organizarse un proceso terapéutico.
La elección puede incluir EMDR, IFS, una integración de ambos o un trabajo previo con otros recursos.
Lo importante en un espacio terapéutico es que el enfoque responda a las necesidades reales de la persona y no al intento de aplicar una técnica de forma rígida.
Trabajar el trauma no significa entrar cuanto antes en los recuerdos más dolorosos. De hecho, es absolutamente imprescindible (sería una irresponsabilidad hacer lo contrario) crear las condiciones necesarias para poder abordarlo sin aumentar innecesariamente el sufrimiento.
Abordar demasiado rápido una experiencia puede provocar un efecto contrario, causar mucho dolor a esa persona y, con ello, debilitar o romper el vínculo entre terapéuta y paciente.
Por eso algunas personas necesitan una fase previa de estabilización. Durante esta fase se puede trabajar en:
La terapia online permite hoy en día acceder a profesionales especializados sin depender del lugar de residencia y realizar las sesiones desde un entorno conocido y seguro.
Es importante contar con privacidad, reducir interrupciones y acordar qué hacer si aparece mucho malestar.
En Tu Refugio Psicología ofrecemos terapia online especializada en trauma desde un enfoque integrador. Es decir, poniéndote a ti en el centro y usando recursos de diferentes corrientes dependiendo de tus necesidades.
Sí. El trabajo puede centrarse en imágenes parciales, sensaciones, emociones, creencias o situaciones actuales que activan malestar. No es necesario reconstruir cada detalle de una experiencia.
Esa resistencia no tiene por qué interpretarse como un problema. Puede ser una forma de protección. Antes de avanzar, conviene comprender qué teme esa parte y qué necesitaría para sentirse segura.
Depende de la intensidad de la desconexión, de los recursos disponibles y de la valoración profesional. En algunos casos se empieza trabajando estabilización y orientación al presente antes de abordar recuerdos traumáticos.
No existe una duración única. Depende de la historia, los síntomas, los objetivos, la estabilidad actual y la complejidad de las experiencias. Un proceso breve puede ser suficiente para una dificultad concreta, mientras que otras situaciones requieren más tiempo.
Sí. El trabajo con trauma también presta atención a las relaciones, los límites, la regulación emocional y las situaciones del presente. Revisar el pasado solo tiene sentido cuando ayuda a comprender y cambiar lo que ocurre hoy.
Sí. Puede existir miedo a recordar, desbordarse, perder el control o no ser comprendida. Estas preocupaciones pueden hablarse desde el inicio y formar parte del propio proceso terapéutico.


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