Terapia integrativa: qué es y cómo trabajamos contigo
Si buscas un proceso terapéutico personalizado que se adapte a ti, respetuoso con tu ritmo y tus experiencias, necesitas un enfoque integrador. Te explicamos qué es y en qué se basa.
La terapia integrativa es una forma de hacer psicoterapia que combina aportaciones de distintas corrientes psicológicas para adaptar el trabajo a cada persona. Tiene en cuenta lo que te ocupa y preocupa hoy y las circunstancias en las que vives, además de tu historia.
Quizá has encontrado este término buscando psicóloga y te preguntas qué cambia realmente en una sesión. ¿Vais a hablar solo de tu pasado y tu infancia? ¿Te vamos a proponer ejercicios? ¿Cómo sabrá la psicóloga qué puede ayudarme?
En Tu Refugio trabajamos desde un enfoque integrador informado en trauma. Queremos explicarte qué significa y cómo se traduce en la práctica, en la manera de acompañarte, que es lo importante.
¿Qué es la psicoterapia integrativa?
Existen diferentes enfoques psicológicos que aportan formas de comprender el malestar y trabajar con él. La psicoterapia integrativa permite relacionar esas aportaciones y utilizar herramientas de distintos modelos según las necesidades de la persona.
Por ejemplo, una psicóloga puede trabajar contigo sobre cómo interpretas una situación y, al mismo tiempo, ayudarte a comprender qué está ocurriendo en tus relaciones. La elección depende de lo que os propongáis trabajar y de su valoración profesional.
Integrar no significa probar técnicas al azar. Las intervenciones necesitan tener un sentido dentro del proceso, ser adecuadas para lo que se está trabajando y estar dentro de la formación de la profesional.
¿Cómo se trabaja en una terapia integradora?
Al empezar, tu psicóloga necesita comprender qué te ha llevado a consultar y cómo está afectando a tu vida. También es importante conocer qué esperas de la terapia y, si has hecho un proceso anteriormente, qué te ayudó o qué echaste en falta.
A partir de ahí, acordáis qué vais a trabajar, al menos, en un inicio.
Puede haber momentos dedicados a comprender una experiencia del pasado y otros en los que traigas a sesión algo que te ha pasado esta semana y que está generando malestar.
Algo sumamente importante es que debes poder entender para qué sirve lo que te propone tu psicóloga. Puedes preguntarlo y expresar si algo no te ayuda o te cuesta. Esa información permite ajustar el trabajo, teniendo en cuenta los cambios que vais observando.
Te voy a dar dos ejemplos hipotéticos que muestran cómo podría ser ese proceso. No corresponden a pacientes reales ni describen un tratamiento que deba aplicarse igual a todas las personas (justamente porque es 100% personalizado :) ).
Si te cuesta poner límites aunque sabes qué quieres decir
Imagina que aceptas tareas en el trabajo cuando ya no puedes asumir más. Sabes que necesitas decir que no, pero cuando llega el momento sientes tanta culpa que acabas aceptando.
Tu psicóloga podría proponerte ensayar cómo expresar ese límite, utilizando herramientas de entrenamiento en asertividad habituales en la terapia cognitivo-conductual. Podríais practicar una conversación en sesión y preparar cómo responder si la otra persona insiste.
Desde un enfoque integrador, ese ensayo puede formar parte de un trabajo más amplio: comprender de dónde viene la dificultad para decir que no y qué hace que acabes cediendo, aunque tengas claro lo que necesitas.
Quizá has aprendido que, si no estás siempre disponible, decepcionas a los demás o te arriesgas a perder su cariño. Si fuera así, trabajaríais también ese temor y la culpa que aparece al priorizarte, para que puedas mantener el límite después de haberlo expresado.
También habría que tener en cuenta tu situación laboral. Si existen consecuencias reales por negarte, es importante reconocerlas y valorar qué puedes hacer en esas condiciones.
A medida que avances, podríais llevar lo aprendido a otras situaciones en las que te ocurra algo parecido, como rechazar un plan con amistades o decirle a un familiar que esta vez no puedes ayudarle.
La idea es que puedas reconocer cuándo estás cediendo por miedo o culpa y tengas más recursos para decidir cómo responder, también fuera de la situación que practicasteis en consulta.
Si un error te hace sentir que no vales
Puede que cometas un fallo y pases el resto del día dándole vueltas. Aunque alguien te diga que no tiene importancia, para ti se convierte en una prueba de que no estás a la altura.
Tu psicóloga podría utilizar herramientas de la terapia cognitivo-conductual para revisar cómo pasas de «me he equivocado» a «no valgo para esto». Tendría sentido trabajar esa interpretación si cada error te lleva a descalificarte por completo, sin tener en cuenta lo demás que haces. Podríais buscar una manera más ajustada de valorar lo ocurrido, sin quitarle importancia ni convertirlo en una medida de tu valor como persona.
Pero puede que entiendas perfectamente que todo el mundo se equivoca y, aun así, sigas tratándote con mucha dureza. En ese caso, podrían incorporarse herramientas de la terapia centrada en la compasión, orientadas a trabajar la autocrítica. Por ejemplo, reconocer cómo te hablas después de un fallo y practicar una respuesta que te permita asumirlo y corregirlo sin castigarte.
Si fuera relevante, también habría espacio para comprender cómo se han construido esas exigencias. Quizá has aprendido que solo mereces reconocimiento cuando haces las cosas bien; es algo que habría que explorar contigo, sin darlo por hecho.
La elección dependería de qué te ocurre cuando te equivocas y qué mantiene ese malestar. Revisar lo que piensas sobre el error y trabajar cómo te tratas al cometerlo pueden complementarse dentro del mismo proceso.
¿Para qué sirve la psicoterapia integradora?
¿Qué ventajas tiene la terapia integrativa?
Cuando buscas ayuda, quieres que lo que trabajéis en las sesiones tenga sentido para lo que te está pasando. Estas son algunas de las aportaciones de este enfoque.
Permite ajustar la terapia a lo que necesitas
Dos personas pueden acudir por ansiedad y necesitar un trabajo completamente diferente. Por eso, tu psicóloga dedica tiempo a comprender cómo la estás viviendo y qué está ocurriendo en tu vida. Esa información orienta las herramientas que propone y permite ajustar el trabajo a medida que avanzáis.
Tiene en cuenta tanto tu contexto como tu historia
Lo que te ocurre hoy puede estar relacionado con experiencias anteriores, pero también con las condiciones en las que vives. Mirar ambas cosas permite comprender mejor tu malestar y plantear cambios que sean posibles para ti, teniendo en cuenta tus circunstancias.
Lo que te pasa merece ser comprendido en el contexto de tu vida.
Te da herramientas prácticas para el día a día
A veces sabes perfectamente qué te pasa, pero cuando llega el momento no sabes cómo hacerlo diferente. En terapia puedes practicar cómo afrontar esas situaciones buscando la manera que sirva para ti.
Después, podéis revisar qué has podido poner en práctica y qué te ha costado, para ajustar juntas lo que necesites. La idea es que lo que trabajas en sesión te sirva cuando estés fuera, en tu vida de verdad.
Se adapta a la evolución que vas haciendo
Lo que necesitas al empezar puede ser distinto de lo que necesitas más adelante. Tal vez en un momento del proceso unas herramientas de un enfoque cognitivo-conductual te van perfectas pero en otro momento (sea porque tienes más herramientas, porque es otro tema completamente diferente, etc.) te va mejor algo de la sistémica.
El proceso terapéutico debe evolucionar y adaptarse en todo momento a ti, no tú a un sistema rígido.
Nuestra mirada: un enfoque integrador informado en trauma
En Tu Refugio vamos un paso más allá puesto que la mirada informada en trauma acompaña nuestra forma de trabajar desde un enfoque integrador.
Son conceptos relacionados, pero distintos: integrar se refiere a cómo cogemos herramientas y maneras de hacer de diferentes modelos; estar informadas en trauma implica tener presente el impacto que pueden dejar las experiencias difíciles y cuidar cómo las abordamos.
Tu historia merece un espacio en el que puedas decidir qué compartir y a qué ritmo. No tienes que contar una experiencia dolorosa con todo detalle antes de sentirte preparada. Puedes expresar que una pregunta te incomoda o que necesitas parar. Esto también supone hacerte partícipe de las decisiones y explicarte las propuestas de trabajo, para que puedas expresar tus dudas y preferencias.
La atención a tu historia va acompañada de una mirada a lo que sucede hoy. Tu malestar puede estar relacionado con circunstancias actuales que necesitan ser reconocidas; no vamos a dar por hecho que todo viene del pasado.
No necesitas identificar una experiencia como traumática para acudir a nosotras. Esta mirada forma parte del cuidado con el que queremos acompañarte, no de una conclusión previa sobre lo que has vivido.
Todas las psicólogas con las que colaboramos comparten este enfoque
Trabajar desde un enfoque integrador informado en trauma es uno de nuestros criterios para seleccionar a las psicólogas con las que colaboramos. También valoramos su experiencia clínica y su compromiso con la formación continua. Y algo que para nosotras es fundamental: su vocación por ayudar y su implicación con las personas a las que acompañan.
Compartir esta base no significa que todas trabajen exactamente igual. Cada profesional tiene sus áreas de especialización y una forma propia de acompañar. Esa diversidad nos permite cuidar la elección de tu psicóloga, teniendo en cuenta lo que necesitas trabajar, pero también cómo te comunicas y qué forma de acompañarte puede hacerte sentir más a gusto.
Por eso, es fundamental el tiempo que dedicamos a conocerte un poquito en la primera consulta. Queremos encontrar una profesional con quien puedas hablar con confianza y expresar lo que necesitas, incluso cuando algo de la terapia no te esté ayudando o te cueste compartirlo.
Cómo empezar terapia con nosotras
No tienes que llegar sabiendo qué enfoque necesitas ni con una explicación ordenada de lo que te pasa. Esa es nuestra tarea y responsabilidad. La tuya, comprometerte con tu proceso.
La primera consulta es una videollamada de 20 minutos con Marta y cuesta 25 € para contarle qué te ha llevado a buscar ayuda, de la manera que te salga. Ella te hará preguntas para orientar la elección de psicóloga, teniendo también en cuenta tus preferencias y horarios.
Esta consulta está destinada a conocerte y realizar la asignación. Después comenzarás el proceso con la profesional que te acompañará, en sesiones individuales de aproximadamente una hora a 60 €.
Preguntas frecuentes sobre la terapia integrativa


Entiendes lo que te pasa, pero sigues sin saber cómo cambiarlo.
Es gratuito y solo te llevará unos minutos.






